Las 10 mejores actuaciones de la Isla de Wight 1970

Por Sergio Ariza

La tercera edición del Festival de la Isla de Wight, celebrado en agosto de 1970, fue la confirmación del fin de una era. Puede que no esté tan mitificado como Woodstock o Altamont, el festival que acabó con los 60, pero fue el más multitudinario de su época, con 600.000 personas de público, y tuvo un cartel incluso superior, con mucha gente repitiendo, como Hendrix, los Who o Sly & The Family Stone, pero sumando otros nombres como Leonard Cohen, Joni Mitchell, Miles Davis o los Doors, además de servir de empujón definitivo a las carreras de Rory Gallagher, que tocó junto a Taste, Free o Jethro Tull. Celebrado a finales de agosto de 1970 fue la confirmación de que los 60 estaban muertos y los turbulentos 70 ya estaban allí, el festival estuvo lleno de tensiones y violencia, con millares de personas tratando de colarse rompiendo las vallas al grito de la música debería ser gratis. A los pocos días de su celebración Hendrix estaría muerto y, poco después, Jim Morrison le seguiría en su exilio parisino, la Isla de Wight fue, para bien y para mal, el fin de una época. Estas son diez de sus actuaciones más recordadas. 

Taste
(Viernes 28)
 

Rory Gallagher había formado Taste en 1966 y, poco a poco, se había ido logrando hacer un nombre dentro del blues rock. Habían editado dos discos, Taste en 1969 y On The Boards, publicado el primer día de 1970. No habían conseguido mucho éxito, pero todos aquellos que les escuchaban, sobre todo si era en directo, quedaban hechizados para siempre por la magia y la intensidad con la que Gallagher tocaba su destrozada Stratocaster. En la Isla de Wight no eran ni mucho menos cabeza de cartel y el director Murray Lerner, que estaba grabando el Festival, les había dicho a sus cámaras que solo grabaran un par de canciones por banda, para dejar espacio para los grandes nombres del festival. Pero cuando Taste se hicieron presentes y Rory comenzó a tocar What's Going On, Lerner se quedó tan asombrado con él que instó a sus cámaras a que siguieran grabando. Al final se grabó toda la actuación, con momentos tan explosivos como el momento en el que Gallagher cambia la Strato por su Telecaster del 66 para tocar Gambling Blues con el slide. Su AC30 echa humo y la gente se vuelve loca, entendiendo al fin porque gente como John Lennon o Jimi Hendrix hablaban maravillas del irlandés. Antes del final del año, Taste se habría separado y Gallagher comenzaría su fructífera carrera en solitario.
 

 

Joni Mitchell
(Sábado 29)
 

Joni Mitchell no había tocado en Woodstock, pero había compuesto su himno oficial. Su figura había crecido en éxito y reputación y muchos de los mejores compositores de aquella generación, como David Crosby, la consideraban la mejor de todos ellos. Pero cuando salió al escenario el sábado 29 de agosto ya se podía ver que aquella muchedumbre estaba bastante lejos de los ideales de "paz, amor y música". Se había formado un campamento a las afueras del festival que quería entrar como fuera y se había encontrado con que habían levantado vallas. El ambiente estaba muy caldeado cuando Joni subió al escenario, únicamente acompañada por su fiel Martin D-28 que le había regalado un veterano de Vietnam. Tras tocar las espléndidas Chelsea Morning y For Free, pasó al piano y comenzó a tocar Woodstock, recibida con aplausos, pero tras terminarla un hippie subió al escenario y comenzó a hablar sobre la situación en el campamento. El mánager de Mitchell subió y le quitó el micro, la gente comenzó a abuchear y parecía que la actuación había quedado arruinada, pero Joni no se amilanó y comenzó a reprender a los miles de personas allí presentes, "os estáis comportando como turistas". Se puede apreciar el enfado mientras comienza a tocar los acordes al piano de My Old Man, una de las canciones que aparecerían en su obra maestra, Blue, publicada al año siguiente, pero la magia de su voz comienza a hacer efecto y los disturbios dan paso al respetuoso silencio. Al final de su actuación la gente la ovacionó tanto que hizo que tuviera que volver a salir para tocar sus dos canciones más conocidas hasta esa fecha, Big Yellow Taxi y Both Sides Now.
 

 

Miles Davis
(Sábado 29)
 

Posiblemente nunca antes (ni después) un músico de jazz había actuado ante 600.000 personas, pero Miles Davis no era un cualquiera y llevaba coqueteando con el rock desde que descubriera a Hendrix y a Sly & The Family Stone. Eso no quiere decir que Miles fuera un advenedizo que buscaba la popularidad entre los jóvenes blancos, pocas cosas más arriesgadas y experimentales que la música que Davis y su banda de lujo entregaron en 1970. Basándose en varios temas de Bitches Brew e In A Silent Way, Davis se mete en una 'jam' definitiva con Dave Holland actuando como ancla al bajo, mientras el propio Davis, Keith Jarrett, Chick Corea o Gary Bartz flotan con sus incendiarios solos. Cuando al final de la actuación un seguidor le preguntó qué era lo que había tocado, Miles murmuró "Call it anything (llámalo de cualquier manera)”. Su periodo eléctrico de funk progresivo tiene tantos seguidores entusiastas como enemigos acérrimos, pero lo que está claro es que el trompetista cogió una música que se moría encorsetada en pequeños clubes y la llevó a ser escuchada por 600.000 personas al aire libre, dando al jazz una nueva vida. Pronto sus propios músicos, tanto anteriores como los que le acompañan aquí, se lo podrían agradecer cuando lograran que discos como el Head Hunters de Herbie Hancock, el Köln Concert de Jarrett o el Return To Forever de Corea se convirtieran en discos de cabecera para una nueva generación.
 

 

The Doors
(Sábado 29)
 

Los Doors se habían perdido la oportunidad de tocar en varios de los grandes festivales por los malos modos de Jim Morrison, no hay que olvidar que un mes después de esta actuación el cantante sería condenado a seis meses de cárcel por los incidentes de un concierto en que, supuestamente, terminó enseñando sus genitales al público. En cambio aquí, Morrison se comportó a la perfección, no quiso, eso sí, que les grabaran con muchas luces y su concierto quedó inmortalizado con una misteriosa luz roja. Puede que fuera para que no se notara el deterioro que estaba sufriendo su antes apolínea figura. Eso sí ya se notaba en esta actuación que su voz estaba envejeciendo, como el buen whisky que le gustaba, muy bien, en diciembre de este mismo año los Doors entrarían por última vez en el estudio para grabar el excelente L.A. Woman, pero aquí ya se puede apreciar que la química entre ellos ha vuelto con excelentes, y largas, versiones de clásicos como Light My Fire, The End o When The Music's Over. Otro que parecía bastante inspirado era Robby Krieger que ese día sentía el 'duende' y supo sacarle grandes cosas a su SG. Como bien resumiría Ray Manzarek "tocamos con una furia controlada y Jim estaba en muy buena forma vocal. Cantó por todo lo que valía, pero no movió ni un músculo. Dionisio había sido encadenado".
 

 

The Who
(Sábado 29)
 

Pero si la actuación de los Doors no es más recordada es porque después de ellos llegó el torbellino The Who. Los de Pete Townshend ya habían sido unos de los grandes triunfadores de Woodstock, pero en la Isla de Wight destrozaron cualquier tipo de competencia. Live At Leeds se había publicado el 23 de mayo, apenas tres meses antes que esta actuación, así que los Who decidieron corroborar que eran, por siempre jamás, la mejor banda de rock encima de un escenario. Townshend iba con su mono blanco, Roger Daltrey volvía a presumir de abdominales y de flecos, Keith Moon podría dar luz a una ciudad entera con la energía que desprendía tras la batería pero, el verdadero momentazo, fue ver aparecer a John Entwistle con su icónico traje de esqueleto. Su actuación comenzó a las tres de la mañana con Heaven And Hell y cuando terminó, dos horas después, cientos de miles de personas pudieron atestiguar que habían visto el cielo y el infierno del rock & roll en su máxima expresión, ente medias tocaron Tommy casi en su totalidad, además de otras maravillas como I Can't Explain, Substitute, My Generation, Magic Bus, además de sus versiones de Shakin All Over o Summertime Blues.
 

 

Sly and the Family Stone
(Sábado 29)
 

Sly & The Family Stone habían sido otro de los grandes triunfadores de Woodstock, pero un año después las cosas habían cambiado mucho, su líder se había metido en una espiral de drogas y paranoia y los optimistas himnos de antes estaban siendo sustituidos por oscuras reflexiones. El día estaba amaneciendo cuando aparecieron, la gente venía del subidón de los Who y los ánimos seguían caldeados con las fuerzas invasoras del público sin entrada. Aun así la cosa comenzó por todo lo alto, Stand y You Can Make It If You Try demostraban que seguían siendo una de las bandas más funkies del planeta Tierra, Dance To The Music y I Want To Take You Higher seguían siendo imparables invitaciones a bailar y Larry Graham seguía siendo "El Bajista", pero cuando otro hippie apareció por el escenario para soltar su discurso, la gente se lo tomó a mal y comenzó a lanzar de todo, al final una lata le dio en la cara a Freddie Stone, Sly y los suyos se largaron sin tocar el prometido bis. Toda esta tensión, las peleas entre los miembros, el fin de los 60 se verían reflejados en su obra maestra, que aparecería en 1971, There's A Riot Goin' On.
 

 

Free
(Domingo 30)
 

Fire and Water
, el mejor disco de la banda, había aparecido el 26 de junio de ese mismo año y All Right Now, su fantástico sencillo de presentación, el 15 de mayo. Free estaba en la cúspide de su carrera, Andy Fraser estaba escribiendo las mejores canciones de su carrera, Paul Rodgers nunca había cantado mejor y Paul Kossoff había encontrado el TONO con su Les Paul del 59, rivalizando con cualquier guitarrista del Reino Unido, Eric Clapton incluido. Fue esta actuación la que les terminó convirtiendo en superestrellas, llevando a All Right Now al Top 5 tanto en EEUU como en Inglaterra y convirtiendo al disco en todo un superventas. Lo malo es que lo que debió ser el comienzo de su reinado no fue sino el pico que anunciaba su declive.
 

 

Jethro Tull
(Domingo 30)
 

Otra banda que estaba subiendo como la espuma eran los Jethro Tull de Ian Anderson, su Benefit se había convertido en un éxito a ambas orillas del Atlántico y estaban logrando llenar recintos de miles de personas. El disco había sido el primero en el que aparecía el teclista John Evan y el último del bajista Glenn Cornick, pero es que en la formación de Jethro Tull solo hubo dos fijos durante muchos años, el propio Anderson y el guitarrista Martin Barre cuyos riffs con su Les Paul ponían otro de los puntos clave, más allá de la flauta y la voz de Anderson. Su aparición les llevaría a nuevas cotas de popularidad pero ellos si sabrían sacarle partido, sacando al año siguiente, 1971, su obra maestra absoluta, Aqualung.
 

 

Jimi Hendrix
(Domingo 30)
 

Hendrix era la gran estrella del festival y se presentaba, tras la disolución de la Band of Gipsys, junto al batería con el que mejor se entendía, Mitch Mitchell, y con su amigo del servicio militar, Billy Cox, al bajo. Mientras esperaba su turno le preguntó a uno de los trabajadores "¿cuánta gente hay?", le respondieron "hay medio millón de personas, todas han venido a verte a ti", así que Hendrix le dijo "¿puedes tararearme el God Save The Queen?". Luego se dirigió al escenario con su Black Beauty en sus manos, su Stratocaster del 68 que se había convertido en su guitarra favorita, así que el presentador del evento se le acercó para preguntarle que quería que dijese antes de su actuación. Su respuesta fue, "simplemente di que Billy Cox está al bajo, Mitch Mitchell a la batería y el salvaje ángel azul a la guitarra". El presentador sorprendido dijo "¿Qué?" y Hendrix volvió a repetir "el salvaje ángel azul". Luego subió al escenario y comenzó a tocar el himno inglés, para dar paso a una breve e intensa versión del Sgt. Pepper's. Medio millón de personas ya eran suyas, tuvo tiempo de presentar las canciones que estaba grabando, como Dolly Dagger con su Flying V del 67, pero también para repasar los clásicos, hubo All Along The Watchtower, hubo Foxy Lady, hubo Hey Joe (con guiño al Satisfaction antes de entregar un increíble solo), hubo Purple Haze, hubo Voodoo Child (Slight Return), ¡estas tres últimas seguidas! Y volvió a demostrar que seguía siendo el rey de la guitarra eléctrica. Lo que nadie podía sospechar es que era una de sus últimas actuaciones. Menos de 20 días después de esta actuación aparecería muerto en Londres, el rock and roll había perdido a su ángel pero la leyenda había encontrado un filón.
 

 

Leonard Cohen
(Domingo 30)
 

A alguien, no se sabe muy bien por qué razón, se la había ocurrido la idea de programar a Leonard Cohen tras Jimi Hendrix en medio de la madrugada. Debían ser las 4 de la mañana cuando alguien de la organización fue a despertarle a su caravana, el ambiente en el festival seguía siendo tan horrible como siempre y el hecho de que la gran estrella del mismo ya hubiera terminado su actuación no hacía sino acrecentar las malas vibraciones, pero a Cohen le daba igual. Solo había decidido tocar porque su segundo disco, Songs From A Room, se había convertido en un inesperado éxito en el Reino Unido. Ya tenía 35 años y le doblaba la edad a la mayoría de los espectadores, su éxito o no tampoco le importaba demasiado, así que fue hacia allá con su pequeña banda y dio un concierto memorable. Desde los primeros compases de Bird On A Wire la gente entró en una especie de éxtasis sereno. Con poco más que el acompañamiento de su guitarra española Conde, Cohen fue ganándose a la audiencia con sus historias, sus poemas y una colección de canciones monumentales. Sonaron So Long Marianne, Lady Midnight, The Stranger Song, Hey, That's No Way To Say Goodbye o Suzanne, estrenó una de las mejores canciones de su carrera, Famous Blue Raincoat, y la grabación de Sing Another Song, Boys fue considerada lo suficientemente buena como para aparecer en el siguiente disco del artista, Songs Of Love And Hate, que aparecería el 19 de marzo de 1971. Cuando terminó su actuación los organizadores solo pudieron pensar en que deberían haberle puesto el viernes para calmar los ánimos mucho antes y es que con Cohen se cumplió aquello de que la música amansa a las fieras...