Las 10 mejores canciones de The Who

Por Sergio Ariza

Pete Townshend cumple 76 años este 19 de mayo y desde Guitars Exchange no queremos desaprovechar la ocasión de celebrar la ocasión recordando nuestras diez canciones favoritas de las que salieron de su pluma y que grabaron los Who. Claro que en el caso de Townshend y los Who la lista podría cambiar cada día pudiendo aparecer también maravillas que se nos han quedado fuera como Pictures Of Lily, Anyway Anyhow Anywhere, 5:15, Go To The Mirror, Love Reign O’er me, The Seeker, So Sad About Us, We’re Not Gonna Take It, I’m a Boy, I’m Free u otras decenas de maravillas que se esconden en su magnífica discografía... 

My Generation (1965)
 

My Generation
es uno de los grandes himnos de la música rock y no ha perdido ninguna de sus virtudes más de 50 años después de ser grabada. La canción es una verdadera barbaridad, con Townshend demostrando lo que el rock puede hacer con solo dos acordes. Claro que también es una verdadera demostración de la fuerza de esta banda, más allá de demostrar la calidad de su principal compositor. Aquí se pueden apreciar todas las virtudes que les convirtieron en la banda más excitante del rock en directo, un guitarrista que intenta destrozar su guitarra a golpes de remolino, un bajista capaz de hacerse solos de virtuoso, una cantante con una voz hecha para el rock (a la que aquí le añade esos tartamudeos que encajan a la perfección) y un batería anárquico que es como una dinamo de 1000 vatios. La guitarra utilizada para grabar esta pieza inmortal fue una Rickenbaker 1998 Rose Morris con 3 pastillas. Alabada sea.
  

   

Won't Get Fooled Again (1971)
 

Puede que los Who grabaran su mejor canción al poco de comenzar, pero el verdadero periodo de esplendor llegó seis años después (que en esa época equivalían a más de una década actual), cuando grabaron su mejor trabajo, Who's Next, que se cerraba con esta barbaridad llamada Won't Get Fooled Again, quizás la pieza que mejor ha combinado rock y sintetizadores en la historia de la música popular. Y es que Townshend, además de la Gretsch 6120 de 1959 que le había regalado Joe Walsh, también toca un órgano Lowrey pasado por un EMS VCS 3, logrando un sonido muy particular. Así que en esta canción, en la que el líder de la banda intentaba poner una conclusión a su desechado proyecto Lifehouse, los Who entregan su pieza más poderosa y Roger Daltrey da el grito más escalofriante de la historia del rock.
  

   

Pinball Wizard (1969)
 

Cuando Pete Townshend estaba en medio de la escritura de Tommy, la que iba a ser su primera Ópera Rock, se pasó por la mítica tienda de instrumentos Manny de Nueva York y salió con las dos guitarras sobre las que se construiría ese disco, una Gibson J-200 y una Gibson SG Special, las dos de 1968. Con la primera se puso a tontear un día y apareció el mítico riff de inicio de Pinball Wizard, una de las mejores canciones de su carrera y la que terminaría de convertir a los Who, junto con Tommy, en una de las bandas de rock más grandes del universo.
  

Eso sí, el hecho de que el guitarrista decidiera convertir a su protagonista en un héroe del Pinball no fue tan gratuito como pudiera parecer. A principios de 1969 la banda le puso parte de lo que llevaban grabado al crítico Nik Cohn, que dijo que no estaba nada mal. Luego Townshend se puso a hablar con él sobre la trama diciendo que le gustaría bajar los fuertes tonos espirituales de la historia, influida por los escritos de Meher Baba, haciendo que el protagonista fuera especialmente bueno en algo. Lo normal es que esto hubiera sido la música pero Townshend se enteró de que Cohn era un loco del pinball así que le dijo que Tommy sería un as del pinball. Cuando escribió su crítica del disco Cohn lo calificó como "obra maestra", bien jugado Townshend.
  

   

I Can See For Miles (1967)
 

Los Who eran en sus comienzos una banda de sencillos, habían rozado el número uno con My Generation, I'm A Boy, Happy Jack o Pictures Of Lily, pero Townshend se había guardado un as en la manga para conseguir su ansiado premio. Se trataba de I Can See For Miles, una canción que había compuesto en 1966 pero que se guardó hasta que la técnica en los estudio mejorase para poder grabarla en todo su esplendor. Tras lo conseguido por los Beatles con Sgt. Pepper's, Townshend decidió que había llegado el momento de sacarla, sus ‘power chords’, sus armonías, su guitarra (posiblemente una Stratocaster) que sonaba como vientos, su increíble batería a cargo de un inspirado Keith Moon, todo en esta canción funcionaba a la perfección, pero cuando apareció se quedó en el puesto 10 de las listas del Reino Unido y en el 9 de las de EEUU (el mejor resultado obtenido nunca por una canción de los Who). Cualquier banda se hubiera conformado con un Top Ten a amabos lados del Atlántico pero a Townshend no le pareció suficiente, había hecho una obra de arte y quería su número uno, así que comentó "para mí era el disco definitivo de los Who, y sin embargo no se vendió. Escupo en el comprador de discos británico".
  

   

I Can't Explain (1965)
 

El segundo sencillo de la banda, y el primero bajo el nombre de The Who, dejaba claro que Pete Townshend y los Who miraron a Ray Davies y los Kinks a la hora de buscar un éxito que les congraciase con el productor Shel Talmy. Pero más allá de las evidentes comparaciones con All Day And All Of The Night, I Can't Explain es un prodigio por sí misma, confirmando al casi adolescente Townshend (tenía 18 años cuando la compuso y 19 cuando la grabó) como un compositor de altura. Y si es evidente que tomó la inspiración de los Kinks, también podemos decir que la canción dejó su huella en otros, particularmente en el punk, con los Clash copiando su riff de tres acordes para Clash City Rockers y Guns On The Roof.
    

En la grabación original estaba presente Jimmy Page tocando la rítmica, aunque el mítico riff es tocado por Townshend con su Rickenbacker 360 de 12 cuerdas, las razones que llevaron al guitarrista hacia esta marca eran varias, eran magníficas para tocar acordes, eran las que usaban los Beatles, tenían una pinta fantástica y eran el perfecto complemento visual para una banda mod, fascinada con el arte pop (algo con lo que seguro Paul Weller estará de acuerdo).  
  

   

A Quick One, While He's Away (1966/1968) 
 

Antes de Tommy, Townshend ya había escrito una mini ópera en la forma de esta canción que cerraba (y daba título) al segundo disco de la banda. Se trataba de una suite de seis piezas distintas en la que Townshend contaba la historia de una chica cuyo novio tiene que ausentarse por un año, luego le es infiel con Ivor y finalmente es perdonada, cuando, finalmente, regresa. No es precisamente el argumento de Anna Karenina pero los Who lo ejecutan con tal pasión que podría pasar por ello. Si bien la versión en estudio, que se va por encima de los nueve minutos, ya es una maravilla, la canción encontraría su forma definitiva en la versión con la que los Who borraron del mapa a los Stones en el Rock & Roll Circus de estos, en diciembre de 1968, anunciando al mundo que durante los cuatro siguientes años no iban a tener rival sobre las tablas de un escenario.
  

   

Behind Blue Eyes (1971)
 

El corazón sentimental de Who's Next, una canción en la que Townshend se abre de lleno y cuenta cómo se siente por dentro. Es una de las pocas canciones lentas dentro del repertorio de la banda, y la mejor junto con la maravillosa Love Reign O'er Me, aunque termina con un subidón adrenalítico más propio de los Who. Townshend emplea en la primera parte su querida Gibson J-200 Sunburst del 59, mientras que Daltrey, John Entwistle y Moon demuestran porque son los mejores ejecutores posibles de la música del guitarrista.
  

   

Substitute (1966)
 

Pete Townshend estaba obsesionado con la música negra, James Brown, el blues o la Motown componían buena parte de su dieta musical. En 1965 se obsesionó en particular con la gloriosa The Tracks Of My Tears, de Smokey Robinson & The Miracles, en particular con una frase que decía "Although she may be cute/She's just a substitute". Tanto es así que decidió hacer una canción sobre sustitutos, con frases tan maravillosas como estas "parezco muy alto, pero llevo tacones altos", "parezco joven, pero estoy caducado" y la que más polémica levantó "parezco totalmente blanco pero mi padre era negro", tanto es así que esa última tuvo que ser cambiada para el mercado norteamericano. Musicalmente es otra maravilla y, como My Generation, contiene un excelente solo de bajo a cargo de Entwistle y su Gibson SG Medium Scale.
  

   

The Kids Are Alright (1965)
 

En mayo de 1967, mientras promocionaba Pictures Of Lily, Townshend se refirió al tipo de música que hacían los Who como 'Power Pop' y The Kids Are Alright, publicada un par de años antes, es una perfecta definición de ese estilo y término, que no se volvería popular hasta los tiempos de la Nueva Ola. Se trata de una canción con una melodía irresistible pero tocada con fuerza y convicción, como ese puente instrumental en el que Townshend vuelve a jugar con la distorsión. Es la canción más representativa de la fase mod de la banda, tanto es así que la repescaron (en su versión original) para que sonara al comienzo de Helpless Dancer en Quadrophenia.
  

   

Baba O'Riley (1971)
 

La canción que abría el fundamental Who's Next con sus extraños sonidos sintetizados, con los que Townshend quería reflejar la personalidad de Meher Baba, luego entra el riff, tocado con un piano, la batería, el bajo y la voz. La Gretsch 6120 de 1959 no entra hasta casi los dos minutos, poco después aparece el puente, cantado por el propio Townshend sobre el sintetizador, y luego toda la fuerza de los Who se hace presente hasta llegar a esos inmortales "Teenage Wasteland" por los que muchos conocen a esta canción, para luego terminar con esa bizarra y eficaz conclusión instrumental en la que el violín de Dave Arbus, de la banda East of Eden, lleva la voz cantante.