Berry Is On Top (1959)

Chuck Berry

El viejo tramposo del rock resucita su ES350T para su nuevo disco (al menos para la portada)

De un viejo tramposo se puede esperar cualquier cosa. Dicho sea en el sentido más cariñoso del término, aunque en el caso de Chuck Berry quizá se quede corto en algunos tramos de su vida en los que acabó con sus huesos y su guitarra en la cárcel. Tenía el disco compuesto desde 2012 y ya lo tiene hasta grabado, pero ha esperado a cumplir 90 años en 2016 para anunciar que saldrá a la venta… el año que viene. Es la ventaja de ser inmortal.
 

Y de paso se ha acordado de que nunca le había dedicado uno a Toddy, la mujer con la que se casó hace 68 años. El más contento, sin embargo, parece ser su hijo, Charles Berry Jr., que acompañará a su padre a la guitarra. “Un honor”, ha dicho el vástago del hombre que le dio al rock’n’roll su verdadera esencia. Con el permiso de Elvis, claro.


 

Mientras llega su nuevo disco -Chuck es su original título- habrá que calentar motores con sus clásicos y nada mejor que el Berry Is on Top de 1959, considerada su obra maestra. Contiene muchos de sus grandes éxitos, los que jamás han dejado sonar en toda fiesta que se precie, tanto con el tupé como con las melenas, Johnny B. Goode, Roll Over Bethoven, Carol… pero también algunas joyas semiolvidadas como el Blues for Hawaiians, una delicada pieza instrumental precedida del corto y no menos brillante vacile de Hey Pedro.
 

Era la época de su mítica Gibson ES-350T de 1957 y algunas de sus variantes 335 y 355. Forman parte de su imagen en los tiempos de la Chess y de su leyenda. Más tarde la sustituiría por una Les Paul Custom antes de colgarse la Lucille signature, todas bien conocidas y sus secretos mil veces imitados generación tras generación.  

Uno tras otro, desde los Beatles a los Rolling, cayeron en las redes del viejo tramposo. Parecía sencillo tocar como él, descubrieron rápido que no lo era en absoluto. Y se rindieron a sus pies. Todo un reto para Harrison, Richards y compañía.
 

Para seguirle en aquellos tiempos había que ser Bo Diddley, a cuya inconfundible Gretsch se enfrentó -no hay otra palabra para describirlo- en agosto de 1964 en una de las más grandes super-sessions de todos los tiempos. A solas en el estudio. Two Great Guitars se bautizó a aquel disco memorable e imprescindible con demasiada modestia.


 

El color de su piel les arrebató la corona del rock’n’roll, de nuevo con el permiso de Elvis. Si la web oficial de Chuck Berry no miente, la portada de su nonagenario disco, con su vieja Gibson entre las piernas flexionadas, le muestra en una de sus ‘poses’ legendarias con las que también marcó escuela entre los ‘chicos malos’ del barrio.
 

Los demás sólo movían las caderas.

Escucha ahora Two Great Guitars.


(Imágenes: ©CordonPress)

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