Thin Lizzy, sus mejores solos
Por Tom MacIntosh
Los rockeros irlandeses Thin Lizzy sacaron 12 álbumes de estudio entre 1971 y 1983. Su
estilo de rock directo influenció a una generación de bandas como Metallica, Alice in Chains, Mastodon y Testament.
Fueron una de las primeras bandas en tener dos guitarras principales y
utilizaron el estilo de guitarra armonizado como su expresión distintiva.
Fundados por el baterista Brian Downey y el bajista, y guitarrista, Phil Lynott, la banda se propuso conquistar el mundo (misión
cumplida) y todavía siguen sonando en las emisoras de todo el mundo. En esta
pieza nos gustaría destacar algunos de sus mejores solos de guitarra en varios
de sus discos, esperando que os guste nuestra selección.
Empezamos por el disco que los encumbró, Jailbreak, (1976) que le dio al mundo su
gran éxito The Boys Are Back in Town
(# 8 en el Reino Unido, # 12 en los Estados Unidos) y que es un álbum
simplemente brutal. La canción Romeo and
the Lonely Girl (la cuarta del disco) es probablemente una de sus canciones
más infravaloradas, pero el hábil trabajo de guitarra entre Scott Gorham y Brian Robertson sigue sonando fresco y sabroso; 'licks' clásicos de
los Lizzy sobre las ágiles baquetas de Downey.
El siguiente disco, de ese mismo año, fue Johnny The Fox y alberga un par de
bellezas sobre las que nos detendremos: con Gorham en Fool's Gold y Robertson en Do
not Believe a Word. Fool's Gold
es una historia sobre cómo la hambruna irlandesa de la patata llevó a legiones
de personas a América para una vida mejor, pero algunos no pudieron sobrevivir
y "pasaron su vida sabiendo que no
es oro todo lo que reluce". Tiene un sentimiento de peligro extremo,
con un ritmo de bajo y batería palpitante, y luego el pequeño e ingenioso solo
de Gorham que es capaz de robar el espectáculo. La Gibson Les Paul de Robertson
en Do not Believe a Word es un
lujazo, con Gorham acompañando, la única queja es que la canción es demasiado
corta, 2:45, pero tiene un impacto tremendo.
Lanzaron Bad
Reputation al año siguiente, y fiel a sus letras típicas de ciudades
muertas y poca esperanza, grabaron Southbound,
"El momento del auge se acabó, un
pueblo fantasma es todo lo que queda aquí, la fiebre del oro y los días de
depresión se acercan... ". El juego intuitivo de Gorham en su solo y
el sólido arreglo de Lynott hace de esta canción un momento álgido dentro de un
excelente disco.
Black
Rose: A Rock Legend (1979) fue su noveno disco de
estudio y ha sido calificado como uno de sus "álbumes más grandes y
exitosos". Llegó al #2 en las listas británicas, y las dos gemas que
queremos destacar son Got to Give It Up
y Waiting For An Alibi. Debido a los
díscolos hábitos de bebida y drogas de la banda, la salud de Gorham no era la
mejor (tal vez la inspiración para el título) y Gary Moore, quien reemplazó a
Robertson, (y también había estado con Lynott a finales de los 60 en una banda
llamada Skid Row), suelta Got To Give It
Up con un solo potente en un clásico del rock duro. La segunda joya es una
pieza cruda que tiene a Moore y a Gorham armonizando riffs que se deleitan
detrás de una brillante línea de bajo y batería que muestran quién son estos
dos excelentes guitarristas. Cortamos al minuto y 50 segundos para escuchar
algunos de los solos de guitarra armonizados más limpios y disciplinados que
jamás se hayan escuchado, y va mejorando hasta el contundente final.
Chinatown, lanzado en 1980, cuenta con otro guitarrista reclutado en la forma de
Snowy White, que había tocado con Pink Floyd y Peter Green. Su actuación en We Will Be Strong, una pista gruñona
pero optimista, es notable, y la guitarra gemela que funciona sobre la voz
distintiva de Lynott lleva a este optimista número a vertiginosas alturas
propias de los Lizzy. El disco, aunque no es uno de los mejores, es puro Thin
Lizzy; lleno de la mala reputación que les precede.
Thunder
and Lightning fue su lanzamiento final en 1983. John Sykes reemplaza a Snowy White,
dándole a la banda sangre nueva, y tal vez inspiración, porque este 'pepinazo'
va de la mano con cualquier lanzamiento de metal de ese año. Fueron acusados
de 'volverse metal', pero a eso se dirigían de todos modos. Dicen que "los Lizzy cabreados son los mejores Lizzy"
(Encyclopaedia Metallum) y ¿adivinen qué? En Holy War, un trueno que se zambulle en el fanatismo religioso,
Sykes y Gorham se conectan, presentando un espectáculo que pone en aviso a
todos los guitarristas del mundo. Sykes era un mago de la Gibson Les Paul como
Gorham, pero también explotó una Ibanez JS1200, y una Fender Stratocaster del
61.
Así que ahí van algunos de los solos más
traviesos de una de las mejores bandas de rock de todos los tiempos. Si eres
nuevo en Thin Lizzy, ¡esperamos haberte convertido! Y si no lo eres, esperamos
que te haya gustado el programa.