Blow By Blow

Jeff Beck

El primer álbum que publicó con su nombre, el séptimo de su carrera, acaba de cumplir 40 años sin apearse de cualquier lista con los diez mejores discos de guitarra eléctrica –o del tipo que sea- de la historia. Y no hace falta quedarse en el rock ni ser fanático de alguien capaz de decirle no a los Rolling Stones (él y Rory Gallagher). Este disco lo compuso, precisamente, tras tomar aquella difícil decisión porque lo que deseaba de verdad era el jazz fusion y sus atmósferas envolventes.

Blow by Blow
sigue también imperturbable como el cuarto disco instrumental más vendido en el Billboard 200. Otro récord que le mantiene en el terreno de la leyenda, viva por suerte. Para celebrar el aniversario, los que quieran profundizar en sus surcos disponen desde el año pasado de una completa reedición en el mercado japonés tan exhaustiva que roza el frikismo. Por cierto, se grabó en octubre de 1974 pero no salió a la venta hasta marzo del siguiente año, que cada cual elija la fiesta de cumpleaños que prefiera.


Una fiesta elegante como todo el trabajo de guitarra de un Beck en plena forma y muy seguro de sus capacidades. O casi, porque cuentan que la grabación fue un pequeño infierno en su empeño por repetir una y otra vez sus solos. Su paciente productor fue el no menos legendario George Martin, lo que explica el She’s a woman de Lennon y McCartney, y Stevie Wonder le regaló una canción y le prestó otra. Incluso toca en una de ellas sin figurar en los créditos.


Geoffrey Arnold Beck
(Reino Unido, 1944) tiene su imagen asociada a un símbolo como la Fender Stratocaster, que de vez en cuando descansa para disfrutar con la Telecaster y el primer modelo que le entró por sus ojos adolescentes, una Gibson Les Paul. Por supuesto, ‘customizadas’ en función de sus cambiantes gustos a lo largo de su dilatada carrera desde los tiempos de los Yardbirds, los que le han llevado a experimentar tanto a nivel púramente tecnológico con los efectos de sonido como experimental mediante la ‘fusion’ de músicas de diferentes culturas. De hecho es ya casi la marca de la casa.