El ritmo del Rock&Roll

Por Sergio Ariza

Hay guitarristas que necesitan cientos de notas para hacerse notar, a Bo Diddley le basta un único acorde para lograrlo. Para Diddley todo está en el ritmo y la guitarra se convierte en un elemento de percusión que se queda grabado en la memoria. Pocos pueden presumir de tanto con tan poco, es el único guitarrista con un ritmo asociado a su nombre, el ‘Bo Diddley beat’, tan fundamental para la historia de la guitarra como las intros de su amigo Chuck Berry. De Buddy Holly a U2, pasando por los Rolling Stones o los Smiths, cientos de artistas han caído bajo el influjo de ese ritmo al que Johnny Marr llamó “la madre de todos los riffs”.  

Puede que Bo Diddley nunca tuviera el éxito de Chuck Berry pero su obra resiste la comparación con la de éste. Y es que haciendo un paralelismo con una de sus canciones “no se puede juzgar un libro por su portada”, ni a un artista por su éxito popular y la huella que dejó en el rock es mucho más grande que su paso por las listas de éxito. Su forma de tocar la guitarra fue absolutamente revolucionaria pero es que Diddley fue también un increíble compositor de canciones como se puede en su increíble influencia en los grupos británicos. No se podría entender la ‘Invasión Británica’ sin el ascendente musical de Bo Diddley.  Los Stones tomaban prestado su ‘beat’ para Not Fade Away, le ‘robaban’ su I’m Alright y versionaban Mona, los Pretty Things se llamaron así por otra de sus canciones y en su debut metían tres de sus temas, los Animals hacían The Story Of Bo Diddley, los Yardbirds y los Who I’m a man, Manfred Mann Bring It To Jerome, los Kinks Cadillac y en las actuaciones alemanas de los Beatles nunca faltaba Road Runner.
 

Pero es que su huella no se quedó ahí, cuando los grupos de garaje americanos empezaron a imitar a los británicos el material de Diddley pasó a ser parte importante de su repertorio e incluso a finales de la década cuando nuevos grupos investigaban nuevos sonidos, también indagaron en su obra, como Quicksilver Messenger Service con Who Do You Love o la Creedence Clearwater Revival con Before you Accuse Me. Que nadie nunca olvide la importancia del hombre que más clara demostró la conexión entre el rock & roll y el continente que le puso el ritmo, África.
 

Otha Ellas Bates
nació un 30 de diciembre de 1928 en McComb, Mississippi, y fue criado por la prima de su madre, Gussie McDaniel, de la que tomó el apellido cuando se mudaron a Chicago. Desde pequeño tuvo mucha facilidad para la música, tocando el violín desde temprana edad pero tras ver una actuación de John Lee Hooker decidió cambiarse a la guitarra y enfocarse en el ritmo, utilizando principalmente una afinación en Mi abierto con cejilla.
 

En sus primeras bandas, a mediados de los 40, ya aparece uno de los hombres fundamentales de su carrera, Jerome Green, el hombre que con sus maracas complementaba su característico sonido. En 1951 su banda ya era una de las más populares de Chicago, para entonces ya se había sumado el prometedor guitarrista Jody Williams al que había enseñado a tocar el instrumento y sus afinaciones especiales. Durante una de sus actuaciones en uno de los clubs mientras saltaba por el escenario con su Gibson L5, cayó mal y se lesionó, lo que le hizo empezar a diseñar sus propios modelos, más pequeños y con extrañas formas.
 

 

A finales de 1954 fichó por el sello más importante de la ciudad, Chess, la casa donde grababa su gran ídolo, Muddy Waters. Para entonces ya había perfeccionado su estilo y estaba preparado para conmocionar al mundo. El 2 de marzo grabó Bo Diddley, la canción que introdujo su conocido riff en el vocabulario del rock and roll y le dio nombre. Era la primera grabación que intrudujo el ritmo africano en el rock, además de un sonido con mucho tremolo, posiblemente utilizando un DeArmond Tremolo que se convertirá en otra característica de sus primeras grabaciones en Chess. La canción se convirtió en un éxito y le llevó a ser uno de los primeros artistas negros en aparecer en el popular show de Ed Sullivan.
 

Cuando el rock & roll se convirtió en la gran amenaza para los padres blancos y comenzaron a llamarlo “música de la jungla” era en Bo Diddley y su ritmo en quien pensaban. Aun así no hubo nadie que pudiera parar la revolución. Sus siguientes singles de 1955, Diddley Daddy y Pretty Thing, también fueron un éxito en las listas R&B y la carrera del guitarrista despegó definitivamente. Eso sí, cuando en 1956 se produjo la definitiva explosión del rock, Diddley no consiguió traspasar su éxito a las listas pop, a pesar de entregar algunas de las mejores canciones de su carrera como Diddy Wah Diddy o Who Do You Love. En esta última Jody Williams le devolvía el favor entregando uno de los solos de guitarra más abrasadores de la historia sobre el único acorde que repetía machaconamente Bo utilizando su ‘beat’. Ese mismo año, aprovechando un riff de guitarra de Williams, Diddley compuso y grabó Love Is Strange, una canción que se convertiría en una de las canciones que definirían la época en la versión de Mickey & Sylvia publicada unos meses después.
 

En 1957 Buddy Holly, otras de las principales estrellas del rock de la época, cogió prestado el ‘beat’ de Bo Diddley para su Not Fade Away, demostrando que su influencia era mucho mayor que sus ventas. Ese mismo año Williams fue llamado a filas y Diddley lo sustituyó por Peggy Jones, una de las primeras guitarristas de la historia del rock. Se la conocería como Lady Bo y dejaría su impronta en varios de los clásicos por venir como como Hey Bo Diddley, Say Man, Crackin' Up o Road Runner. Diddley quedaría tan encantado con su trabajo que en 1961 grabaría una de sus composiciones, Aztec, en las que Jones toca todas las guitarras.
 

A finales de los 50 decidió ponerse en contacto con alguien de Gretsch, la marca que solía utilizar (preferentemente una Jet Firebird, como se pude ver en la portada de sus dos primeros, y fundamentales, discos) para que le fabricara sus tres míticos modelos propios, la Cigar Box (rectanguar), la Jupiter Thunderbird (que, tras regalársela a Billy Gibbons, pasaría a ser conocida como Billy Bo) y la Cadillac. Como si las nuevas guitarras le hubieran dado más energía, 1959 fue el mejor año de su carrera en términos comerciales, Say Man se convirtió en su único ‘Top 20’ en las listas de éxitos pop (además de convertirse en un lejano antecedente del rap con su humorístico intercambio de insultos con Jerome Green) y Crackin’ Up y I’m Sorry también hicieron ruido. Los 60 se abrieron con la espectacular Road Runner, años más tarde John Lennon compondría el riff de I Feel Fine basándose en ella. Es una prueba más del impacto que tuvo a inicios de los años 60 en el Reino Unido. Su disco Bo Diddley Is a Gunslinger entró entre los 20 primeros. Fue en ese momento cuando Lady Bo decidió dejar la banda y buscar una carrera por su cuenta. El público reclamó una nueva figura femenina y Diddley contrató a Norma-Jean Wolfford, que se convirtió en Duchess, otra de las figuras clave de su trayectoria.
 

 

En 1962 apareció Bo Diddley, que incluía You Can't Judge a Book by the Cover y llegó al 11 de las listas británicas. De repente era una estrella absoluta en Inglaterra y una nueva generación de músicos estaba cogiendo una guitarra al ritmo de Bo Diddley. En 1963 hizo una exitosa gira por allí acompañado de Little Richard, los Everly Brothers y una banda local que respondía al nombre de The Rolling Stones y todavía no tenía un solo éxito. Años más tarde, Keith Richards admititría que aprendió un par de cosas sobre el salvaje estilo de vida del rock en aquella gira. Y eso por no hablar de la música, si se escucha el maravilloso disco en directo de 1963 Bo Diddley Beach Party es fácil escuchar mucho de los propios Stones allí. Tanto es así que su primer éxito llegó con su ‘beat’ y en sus directos hacían siempre el I’m Alright de Diddley, a pesar de que la firmaban ellos. Su influencia se probaría duradera cuando en 1966 fusilaron el riff de su Let Me Pass para 19th Nervous Breakdown.
 

Pero en una de las extrañas ironías del destino, cuando todos esos grupos desembarcaron en EEUU volviendo a llevar su música a las listas, el desapareció para siempre de las mismas. Y no es que no tuviera buen material en 1965 apareció 500% More Man, un gran disco lleno de grandes canciones como la titular, Let Me Pass o Let The Kids Dance. Al año siguiente Duchess se marchó para casarse y la carrera de Diddley entró en un bache. Desde Chess trataron de reactivarla sumándose a la nueva moda de los supergrupos y así aparecieron Superblues y The Super Super Blues Band en los que aparecía junto a Muddy Waters o Howlin’ Wolf.
 

 

A finales de los 60 y principios de los 70 hubo un pequeño resurgir pero ya encuadrado como vieja gloria para tocar sus éxitos antiguos, así apareció en el Sweet Toronto Peace Festival junto a John Lennon en 1969, en 1972 junto a The Grateful Dead o, ese mismo año, en el London Rock and Roll Show que se celebró en el estadio de Wembley y le juntó con alguno de sus coetáneos como Jerry Lee Lewis, Little Richard y Chuck Berry.
 

Así siguió durante el resto de su carrera, pero su influencia se siguió dejando notar cada vez que el rock volvía a sus orígenes y a inyectarse de energía, en 1972 los New York Dolls de Johnny Thunders tomaron sus Pills para insuflar energía a su influyente disco de debut. Pero la conexión más evidente con el punk llegaría en 1979 cuando los Clash se lo llevaron de telonero. Estaban grabando el magistral London Calling y su tiempo junto a Diddley se reflejaría en canciones como Hateful.
 

La semilla plantada por Bo Diddley seguiría dando magníficos frutos a lo largo de los años, por ejemplo en los 80 se puede ver en el How Soon Is Now? de los Smiths o el Desire de U2, y su música se convirtió en el caldo de cultivo de muchos más géneros como el mencionado punk o el hip hop. Su uso de ritmos africanos (el ‘hambone’) y su magistral ‘beat’ (¿existe alguien más con un ritmo bautizado con su nombre?) le convierten en uno de los cimientos sobre los que se construyó la música popular de la segunda mitad del Siglo XX. No busquen su nombre entre los más vendidos pero si quieren saber quién le puso el ritmo al blues para convertirlo en rock and roll sumérjanse en la obra de este gigante.
 



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