Magia en una noche de verano

Por Sergio Ariza

El 11 de agosto de 1976 Neil Young estaba con sus amigos David Briggs y el actor Dean Stockwell, las ideas fluían en su mente y decidió que era una noche perfecta para grabar una nueva colección de canciones que había reunido, metió una vieja Gibson J-45 en el maletero, junto a unas cejillas y su armónica, y los tres se dirigieron a los Estudios Indigo de Malibú. Neil se sentía bien y excitado ante la sesión, mientras Briggs comenzaba a colocar los micrófonos para grabar, Young y Stockwell compartían unas caladas de un porro. Cuando todo estuvo dispuesto, Stockwell se sentó en la silla que menos ruido hacía con una botella de José Cuervo y Young preguntó "¿Estás preparado Briggs?". Y durante las siguientes horas, se produjo la magia de las noches especiales. A las dos de la mañana terminaron, había grabado diez canciones enteras con el único acompañamiento de su guitarra y armónica en las primeras nueve y de su piano en la última. Su nuevo disco estaba listo… pero no vería la luz hasta más de 40 años después.  



Los 70 fueron la cima creativa en la carrera de Young, no solo sacó los discos más importantes de su discografía (de After the gold rush a Rust never sleeps), sino que también grabó varios que jamás vieron la luz. Entre ellos se encuentra este Hitchhiker, grabado esa noche de 1976, como un disco de principio a fin, pero que no salió en su día después de que los ejecutivos de su compañía le dijeran que sonaba a demo y que debía regrabar esas canciones con una banda. Ahora por fin ve la luz para demostrar que aquellos hombres de traje y corbata estaban equivocados.
 

Ocho de las canciones que aquí aparecen vieron la luz en otros trabajos pero puede que estas sean sus versiones más frescas y auténticas, comenzando por esa joya que abre que es Pocahontas, una canción que vería la luz en Rust never sleeps, un disco con el que guarda más similitudes. Y es que aquí también aparecen las primeras versiones de Ride my llama y Powderfinger, que en ese disco encontraría su versión eléctrica.
 

Para que un disco como este funcione, con las canciones llevadas a su esqueleto básico, tienen que darse dos cosas, que el material sea de primera calidad y que el encargado de interpretarlas esté a la altura de las mismas. Hitchhiker es un ejemplo perfecto de esto, baste escuchar las dos canciones que no llegaron a ver la luz hasta ahora, Hawaii y Give Me Strength, que hablan sobre su ruptura con la actriz Carrie Snodgress, la madre de su primer hijo. Young se deja el alma en ellas y vuelve a demostrar que su pericia con la acústica está a la altura de la pasión con la que saca notas escalofriantes de su Black Beauty.
 



Las dos grandes preguntas que podemos hacernos es cómo ha tardado más de 40 años en ver la luz y por qué ha decidido hacerlo ahora. La primera queda como incógnita pero puede que la segunda tenga que ver con el clima político que se vive actualmente. Y es que escuchando una canción como Campaigner con ese estribillo en el que afirma que "incluso Richard Nixon tiene alma", basta cambiar el nombre de ese presidente por el actual para saber que Neil nos está diciendo algo. O ese momento en Human Highway en el que se pregunta "¿cómo puede la gente volverse tan cruel?", parece que el autor de Cinnamon girl ha decidido que aquel resultado de una mágica noche de verano es perfecto para los tiempos que corren. O, por decirlo de otra forma, que es el momento de que vuelva la canción protesta.

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