Aqualung (1971)

Jethro Tull

Jethro Tull también tocaba la guitarra  

La culpa fue de Leslie West. Tras un encuentro personal con el guitarrista de Mountain en 1970, un joven admirador decidía comprarse una Les Paul Junior del 58 para la grabación del nuevo álbum de su banda, Jethro Tull, un prometedor grupo de la escena londinense encabezado por un loco que tocaba la flauta. Meses después se presentaban con una de las obras maestras del rock, Aqualung, un disco que no necesita presentación, como tampoco la Gibson de Martin Lancelot Barre.
 

La sombra de Ian Anderson es alargada, pero también la de Martin Barre. Jethro Tull es la suma de ambos, por separado ninguno de los dos ha conseguido acercarse siquiera al nivel de una de las discografías más importantes del siglo XX. Con un pie en el folk y otro en el rock, crearon un estilo propio cuya influencia se escucha aún hoy.
 

Martin Barre
quedó sepultado por la inmensa personalidad de Anderson, cuyas cabriolas hipnotizaban al público mientras él se marcaba sus trabajados solos o les hacía moverse al ritmo de sus riffs profundos y heavys, disfrazados bajo los cuidados arreglos de David Palmer. Un lobo con piel de cordero que prefería huir de los focos. Tony Iommi aguantó una semana.
 

Aqualung
es, sin duda, la obra de referencia de Jethro Tull. Obviamente, también el trabajo más conocido de Barre, pero no el que más nos muestra sus habilidades tanto enchufado como acariciando las Manson acústicas que le fabrican en Exeter.
 

En Minstrel in The Gallery (1975) o en Heavy Horses (1978) están algunos de los mejores ejemplos del guitarrista electrificado hasta las cejas. La acústica era un trabajo compartido con Anderson -otro multi instrumentista como él- que ha plagado de pequeñas joyas casi todos sus álbumes. De instantes mágicos como los de Thick as a Brick (1971), otra de sus obras maestras.
 

A punto de cumplir 70 años (Birmingham, 17 de noviembre de 1946), Martin Barre ha dejado a su media naranja que experimente con la new age para recuperar su carrera en solitario. Prefiere girar con su propia banda justo cuando se acaban de cumplir 50 años del primer acorde. Lo celebró en 2015 con Back to Steel, su séptimo disco de estudio.
 

Tras un parón de diez años desde Stage Left (2003), en 2013 regresó con unas evidentes ganas de tocar la guitarra. Ha lanzado tres nuevos discos y un doble en directo, más numerosas colaboraciones con sus viejos colegas. Ahora toca para sí mismo incluso cuando recupera a Jethro Tull en Skating away con una versión propia.
 

En estudio es perfecto, en directo un maestro capaz de sonar exactamente igual o mejor, injustamente relegado en las tópicas listas de los mejores ‘hachas’. Allá ellas. A Martin Lancelot Barre lo que le hacía ilusión era cumplir su primer sueño: una preciosa Gibson ES-335 rojo cereza que en 1964 se quedó en la tienda porque era muy cara (175 libras de entonces). Tuvo que conformarse con la ES-330, un poco más barata.

Ahora ya tiene las dos.




Escucha en Spotify:
Minstrel in the Gallery
Back to Steel

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