El maravilloso y loco mundo de las guitarras acusticas

Por Miguel Ángel Ariza

Esta semana vamos a centrar nuestra atención en el maravilloso y loco mundo de las guitarras acústicas. Maravilloso porque sin duda es fascinante ver tan claramente (sin electrónica de por medio) cómo las maderas, componentes y la manera de fabricar las guitarras le dan un carácter u otro a los acordes o notas que tocamos sobre ellas; y loco porque incluso tocando el mismo modelo de guitarra, con la misma fabricación, los mismos componentes, las mismas maderas...cada guitarra acústica suena diferente y cada guitarrista que se precie pasará un buen tiempo de su vida hasta encontrar la suya (o suyas).  

El sonido de la guitarra acústica siempre ha ido ligado a la música Folk y a la música Country, que es casi como decir que ha impregnado y dejado huella en casi todos los estilos que han formado parte de la cultura popular del siglo XX y de lo que llevamos del XXI. El ejemplo perfecto de esta evolución del folk al sonido más comercial de hoy en día lo encontramos en dos de las mayores estrellas del mundo musical de la actualidad: Taylor Swift y Ed Sheeran. Lo que llama poderosamente la atención de estos dos auténticos súper ventas del momento es que usan guitarras mini, o lo que hace tiempo se llamaba guitarra de viaje. En el caso de Taylor Swift, como no podía ser de otra forma, echa mano de la Baby Taylor de la marca que lleva su mismo nombre mientras que el pelirrojo se decanta por la Little Martin. Ambas guitarras, aunque de marcas habitualmente prohibitivas para el común de los mortales, tienen actualmente un precio bastante asequible y el sonido que sacamos de ellas podría sorprender a muchos.
 

 

Subiendo un poco nuestro presupuesto podemos poner la mirada en una marca que lleva ya muchos años haciendo las cosas más que bien. De hecho, alguno de nuestros colegas más entendidos sostiene que probablemente estamos ante la fábrica de guitarras que mejor hace las cosas del mundo a día de hoy. Hablamos de Takamine y su fábrica japonesa. Muchos han sido los artistas que se han decantado por modelos de la marca japonesa a lo largo de los años (Garth Brooks, Glen Frey, Don McLean o incluso en España Antonio Vega). A lo largo de los años hemos podido probar muchas Takamine de precio reducido de los años 80 e incluso 90 y siempre nos han dejado con la boca abierta. Una marca a seguir.
 

 

Pero si de guitarras acústicas va la cosa tenemos que empezar a poner grandes nombres (y billetes) encima de la mesa porque eso es lo que vamos a necesitar para conseguir alguno de los grandes clásicos del género. Comenzaremos por la mítica Martin D-28, una guitarra usada por infinidad de artistas como Johnny Cash o Paul McCartney aunque nos quedamos con los primeros años de la carrera de una de las grandes del Folk americano como Joni Mitchell que no se separaba de su D-28. Otro modelo parecido en gama es la Taylor 814, usado por artistas como Lindsey Buckingham.
 

 

Efectivamente hablamos ya de guitarras de unos 2500-3500 euros y aun así vamos a añadir dos presupuestos más. El primero de ellos es para hablar de la guitarra que probablemente es la más icónica dentro del movimiento folk: la Gibson L-00. Ni más ni menos que la guitarra que Woody Guthrie usó para poner encima aquel mensaje de “Esta máquina mata fascistas”. Probablemente la elección de la 00 de Martin por parte de Dylan en sus inicios se debiese a la 00 que usaba su ídolo. Además este modelo también forma parte de la historia por los bluesmen que la usaron en los años 30 y 40. Probablemente era una de sus favoritas simplemente por el hecho de que era una guitarra de menor tamaño y, por tanto, más barata y más asequible para muchos de estos músicos que hicieron historia y que hicieron del sonido de este modelo el sonido del blues y el folk de raíces.
 

   

Para terminar esta lista no podemos dejar fuera al “cadillac” de las acústicas: La Gibson J200, una guitarra usada por incontables artistas y en incontables grabaciones y directos, desde Elvis hasta Dylan, pasando por Cat Stevens, Jimmy Page, Pete Townshend, Crosby y casi cualquier artista de renombre que haya grabado una acústica en su vida. Sinceramente pienso que la estética tan absolutamente sublime de esta guitarra ha influido mucho en que sea siempre la elegida. Es la auténtica niña de los ojos de tantos artistas que es imposible, como decíamos, nombrarlos a todos pero como veis su precio no ha estado nunca al alcance de cualquiera. Simplemente sus dimensiones (es una jumbo) y todos sus adornos ya le suman mucho dinero a unos componentes de primera solo aptos para bolsillos repletos así que puedes empezar a ahorrar (que siempre es buen momento) o bien decantarte por algo más económico ya que desde presupuestos muy bajos puedes encontrar guitarras acústicas que suenan absolutamente increíbles, es lo que os comentábamos al comienzo hablando sobre de la locura de estas piezas acústicas. Prueben, cambien y compren hasta dar con la suya. No tiene por qué costar 5.000 euros...o sí.