Las mejores colaboraciones de B.B. King

Por Tom MacIntosh

Riley B. King, (16 de septiembre de 1925 - 14 de mayo de 2015), conocido como Beale Street Blues Boy, luego como Blues Boy y, finalmente, como B.B., llevó el blues del Delta del Mississippi a los focos a lo largo de una dura pero gloriosa carrera, desde los antros con "el suelo sucio y humo en el ambiente" del Sur a las salas de concierto de Chicago, convirtiéndose en 'el Rey del Blues' y uno de los tres reyes del blues junto a Albert King y, posteriormente, Freddie King.  

Con una carrera de más de seis décadas, habitualmente con más de 300 conciertos al año, King suma más de 45 discos de estudio e incontables colaboraciones con los más grandes del blues y de la música, gente que adora a este hombre y su música. Para celebrar su cumpleaños, esta semana hubiera cumplido 92, miramos atrás a sus colaboraciones más interesantes, más allá de la que le unió con su querida Gibson ES-355, más conocida como 'Lucille'. Llamada así por una mujer a la que no llegó a conocer. En el invierno del 49, mientras tocaba en un garito de Arkansas, comenzó una pelea por esa mujer y cayó un brasero de queroseno, ardiendo todo el lugar. Casi todos escaparon a las llamas, incluido B.B., pero su guitarra (una Gibson acústica de 30 dólares) no, así que volvió a rescatarla. Los dos contendientes fallecieron en el infierno de llamas, lo que turbaría tanto a B.B. que decidiría llamar a su guitarra así para que le recordara no volver a hacer nada tan tonto en su vida. El nombre permaneció junto a él desde entonces a través de varios modelos Gibson, el modelo de caja L-5CES, en los 50, luego la serie semi hueca ES para conseguir más volumen y, finalmente, las signature Lucille.  

 

Su legendaria 'Lucille' ocupa tanto los focos (le llegó a dar una al Papa Juan Pablo II) que es fácil olvidar todos los pesos pesados que dicen haber tocado con él. Durante más de 20 años B.B. tocó principalmente en lo que se llamaba el ‘Chitlin Circuit’, un nombre colectivo que se aplicaba a salas de actuación que eran seguras para el público negro en el violento y dividido racialmente EEUU de la época, y que no eran solo de música sino también de teatro, humor y béisbol (como en lo que se conocía como Negro Leagues).
 

Así que no es sorprendente, aunque a la vez bastante extraordinario, que fueran músicos blancos de blues rock, como Eric Clapton
, Paul Butterfield o Peter Green, los que llevaran el blues al público blanco y el resto es historia del blues rock.
 

Comenzamos pues con la colaboración con Clapton en Riding With the King (una canción original de John Hiatt) publicada en el 2000 y que ganó un Grammy como mejor Disco de Blues Tradicional.
'Mano Lenta' toca con B.B. en las 12 canciones con su famosa Fender Stratocaster del 57, que remodeló y llamó ‘Blackie’. Se habían convertido en amigos después de varias apariciones conjuntas y Clapton afirmaría tras su muerte: "Fue un faro para todos los que amábamos este tipo de música y si su obra no te resulta familiar te animo a que salgas ahí fuera y busques un disco llamado Live at the Regal que es donde comenzó todo para mí".  

 

La siguiente colaboración no es con otro instrumentista sino con el productor Bill Szymczyk en The Thrill is Gone. Bill trajo la sección de cuerdas para el éxito de King en 1970, lo que llevó a la canción a otro nivel. Según la historia, B.B. grabó su parte y se fue a la cama sin saber nada sobre las cuerdas, pero cuando las escuchó al día siguiente le encantaron y comenzó una nueva etapa en su carrera, posteriormente realizaría una versión junto a Tracy Chapman y múltiples más a lo largo del camino.


La colaboración con Chapman fue mucho tiempo después de que hubiera alcanzado a la generación más joven de la MTV a través de su participación en When Love Comes to Town junto a U2 en 1988. Bono describe la experiencia como absolutamente genial, "su voz era como un 747 despegando... Como dicen en Nueva Orleans, 'su voz es la hostia'". También añade que B.B. le dijo que no era un gran guitarrista de acordes, así que si cualquier otro pudiera hacerlo él se concentraría en lo que hacía mejor.
La canción surgió cuando B.B. conoció a la banda después de una de sus actuaciones en Dublín, allí le dijeron todo lo que le apreciaban y lo mucho que significaba su música para ellos, entonces les repuso que pensaran en él cuando escribieran otra canción y este fue el resultado. Fue un nuevo empujón en la carrera de King al abrirle las puertas del público del rock, lo que llevó a una mayor mezcla entre blues y rock. Fue número 2 en las listas estadounidenses y 4 en el Reino Unido. La mantuvo en su repertorio durante el resto de su carrera.  

Como se mencionó antes, King fue 'descubierto' por los 'bluesmen' británicos que llevaron su estilo a los focos a nivel internacional. Su disco In London de 1971 fue un esfuerzo conjunto junto a un variado grupo de la realeza rock británica, Ringo Starr, Alexis Korner, Klaus Voorman, Gary Wright, Steve Marriott y Peter Green, además de músicos americanos como Dr. John, Jim Keltner, Jim Gordon y Bobby Keys. King llegó a admitir que el único guitarrista que le puso nervioso fue Green, que toca aquí con él en Caldonia. La interacción entre los dos es visceral, abundante en grandes 'riffs'.

La lista de colaboraciones de King es tan grande como una casa. B.B. grabó varios discos de duetos a lo largo de su carrera, como B.B. King and Friends: 80 (2005), para celebrar su 80 cumpleaños, allí se une con Billy Gibbons en Tired of Your Love o Mark Knopfler en All Over Again, demostrando lo querido y admirado que era, no solo entre la comunidad blues, sino en todo el mundo del rock. Blues Summit de 1993 fue un maravilloso trabajo con gente como Koko Taylor en Something You Got y una alineación de lo mejor del blues negro americano como Buddy Guy, Etta James y pupilos como Robert Cray y Joe Louis Walker para completar el programa. Este aparece en los archivos de Chicago Blues como 'maravilloso'.

 

And Deuces Wild (1997) se lleva el mismo epíteto, con Joe Cocker en In A Dangerous Mood, Dave Gilmour en Cryin’ Won’t Help You. Finalizando con el legendario emparejamiento con los Rolling Stones en Paying the Cost to Be The Boss.   

B.B. King siempre será recordado como el Rey del Blues, no solo por su 'voz de león' y su ágil vibrato en la guitarra, sino también por su amabilidad, humildad, generosidad y elegancia. Un verdadero gigante que lo tuvo todo, lo hizo todo y fue querido por todos.  

PD: Para una lección rápida sobre su técnica, equipo y como inspiró a gente como Gary Moore y Peter Green, echad un vistazo a esto: "In The Style Of B.B. King".